En Chile se acaba de aprobar la idea de legislar sobre eutanasia. Con esto se abre un debate profundo: ¿tenemos derecho a decidir cómo y cuándo morir en casos de enfermedad incurable y sufrimiento extremo? No es una discusión cualquiera. Aquí entran en juego la medicina, el derecho y la ética.
Hablar de eutanasia no es solo hablar de política. Es hablar de personas reales que viven dolor que ningún tratamiento logra calmar. Y también es hablar de cómo el Estado debe garantizar que, si se aprueba, este proceso sea justo, transparente y seguro.
Los principios que deben guiar la discusión
En bioética existen cuatro principios básicos que sirven como brújula:
- Autonomía: que la persona decida libremente, sin presiones externas.
- Beneficencia: que la acción médica realmente busque el bien del paciente, en este caso, aliviar el sufrimiento.
- No maleficencia: que no se cause un daño mayor, como aplicar la eutanasia sin estar seguros de que la decisión es libre y bien informada.
- Justicia: que todos tengan el mismo derecho, sin discriminación y con igualdad de acceso.
¿Dónde entra lo médico-legal?
Aquí aparece un punto clave: el peritaje médico-legal. Un informe pericial no es solo un papel; es la garantía de que las decisiones se toman con seriedad y bajo reglas claras.
El perito debe verificar si el paciente entiende lo que está decidiendo, si su diagnóstico realmente corresponde a una enfermedad incurable, y si no existen presiones familiares o sociales que lo lleven a pedir la eutanasia. Además, el peritaje protege al equipo médico y al propio Estado, asegurando que todo se haga dentro de la ley.
Un cierre necesario
La eutanasia es un tema difícil, que toca fibras muy sensibles. Pero si Chile avanza en esta legislación, no basta con la norma escrita: se necesitan peritajes médicos-legales sólidos que den certeza a las familias, a los profesionales y a la sociedad.
Solo así podremos garantizar que la autonomía sea real, que el alivio del sufrimiento se cumpla, que no se cause daño y que la justicia se respete para todos.
Porque la eutanasia no es solo un acto médico: es un acto humano, bioético y jurídico de enorme trascendencia. Y en ese cruce de caminos, el peritaje médico-legal debe ser el guardián de la dignidad y la verdad.
Diego Romo Contreras
Perito Profesional Colegiado
Tecnólogo Médico (U. Mayor)
Magíster en Ciencias Forenses (U. de Valencia)
diego.romo.tmforense@gmail.com
BIBLIOGRAFÍA
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- World Health Organization. (2020). Integrating palliative care and symptom relief into primary health care: A WHO guide for planners, implementers and managers. WHO Press.

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