Quienes investigan casos complejos lo saben bien: la evidencia física tiene límites. No siempre da respuesta a todo. Las huellas, los rastros biológicos, los documentos o los registros digitales reconstruyen fragmentos importantes de lo ocurrido. Sin embargo, siempre queda una pregunta difícil de responder solo con esa información ¿qué pasó realmente detrás del hecho?
Cuando la evidencia física no logra explicarlo todo, la conducta humana empieza a hablar. Entender cómo actuaron los involucrados, qué pudo motivarlos, observar cómo se relacionaban y qué dinámicas existían entre ellos puede, en ocasiones, explicar más que una revisión exhaustiva de la escena.
Dos herramientas de la criminología contemporánea han ganado terreno en esta tarea: la perfilación criminal y la autopsia psicológica. Ambas perspectivas parten de una misma idea central: que en el comportamiento humano se encuentran las pistas necesarias para comprender y esclarecer hechos violentos; sin embargo, no son lo mismo.
Aunque suelen mencionarse juntas, cada una cumple un propósito distinto, se aplica en momentos distintos de la investigación y sigue su propia lógica. Saber diferenciarlas no es solo teoría: en la práctica, es lo que permite un análisis riguroso y evita conclusiones equivocadas.
I. Perfilación criminal: Entender al autor a partir de sus acciones y conducta durante el crimen.
La perfilación criminal, también conocida como perfil criminológico, intenta deducir los posibles rasgos del autor observando su comportamiento durante el acto criminal.
No busca identificar directamente a una persona específica con nombre y apellido. Más bien, su finalidad es estratégica: delimitar el campo de investigación y reducir la cantidad de posibles sospechosos a partir del análisis de patrones de comportamiento.
Jorge Jiménez Serrano lo plantea claro: El perfil criminal no constituye una prueba concluyente, sino una herramienta de orientación investigativa. Se elabora a partir del análisis de patrones y variables conductuales presentes en el hecho, los cuales permiten formular inferencias lógicas y fundamentadas acerca de las características probables del autor.
Para eso se examinan varios elementos de la escena, entre ellos:
- La dinámica del hecho
- El modus operandi
- La posible existencia de una firma personal
- El vínculo entre víctima y victimario
- La presencia de conductas similares en distintos casos.
La técnica alcanzó su desarrollo contemporáneo gracias al trabajo de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, que durante la década de 1970 empezó a organizar y analizar de forma sistemática los patrones presentes en asesinatos seriales y crímenes violentos.
Una precisión necesaria: el perfil no es prueba judicial. Sirve para investigar, para orientar los pasos cuando el autor todavía es una incógnita.
Un caso que circula en la bibliografía criminal
Gary Ridgway es un nombre que surge constantemente. Era conocido como “El Asesino del Green River” porque muchas de sus víctimas fueron halladas cerca del río Green River, en la zona de Seattle. Su caso es ampliamente estudiado en criminología y perfilación criminal por su modus operandi y la manera en que evitó ser capturado durante tantos años.
Durante la investigación de los homicidios que se le atribuirían, los analistas conductuales miraron con lupa la selección de víctimas, los lugares de abandono de los cuerpos, los detalles de cada escena.
Sobre esa base formularon hipótesis: el agresor conocía el terreno, llevaba cierto estilo de vida, probablemente tenía algún vínculo con las mujeres asesinadas.
Con el tiempo, “El Asesino del Green River” fue identificado y confesó decenas de crímenes.
El perfil no resolvió el caso solo. No es su papel. Pero dio una brújula cuando todo era incertidumbre.
II. Autopsia psicológica: Reconstruyendo la historia personal de quien ya no está.
En este punto, el análisis cambia de rumbo; si la perfilación criminal mira al agresor, la autopsia psicológica se enfoca sobre la víctima.
Es un procedimiento retrospectivo que intenta reconstruir el mundo interno de una persona antes de morir: su estado emocional, sus conflictos, sus conductas.
El objetivo es ayudar a determinar si la muerte fue suicidio, accidente, homicidio o una causa dudosa, y la técnica pertenece al campo de la psicotanatología forense, donde Damián Guillermo Ricardo es una referencia.
Para hacer una autopsia psicológica se rastrean muchas fuentes:
- Entrevistas a familiares y allegados
- Historia clínica y antecedentes psicológicos
- Entorno social y laboral
- Cartas, diarios, mensajes digitales
- Eventos significativos previos al desenlace
Con ese material se arma un perfil retrospectivo.
Qué respuesta se busca: ¿había indicios de conducta suicida? ¿O aparecen señales que apunten a la intervención de terceros?
MAPI: un modelo para ordenar el rompecabezas
El Modelo de Autopsia Psicológica Integrado (MAPI) es actualmente una de las herramientas más utilizadas en el ámbito forense. Se trata de un método de análisis estructurado que permite reconstruir el estado mental y las características socio-psicológicas que tenía una persona antes de su muerte. Este modelo fue desarrollado en 1999 por la psiquiatra cubana Teresita García Pérez en el Instituto de Medicina Legal de La Habana.
Este modelo se utiliza principalmente para analizar muertes cuya causa no está del todo clara, como posibles suicidios, homicidios o accidentes, y actualmente se aplica en diversos países de América Latina, entre ellos Cuba, México, Chile y Costa Rica.
Su fuerte es: organizar la información de manera sistemática, reduciendo el margen de interpretación subjetiva.
Define variables claras y las examina una por una:
- Antecedentes psiquiátricos y psicológicos
- Consumo de sustancias
- Eventos vitales recientes
- Redes familiares y sociales
- Cambios de conducta en los últimos meses
- Circunstancias concretas de la muerte
Con esa estructura, el MAPI permite construir hipótesis sólidas, coherentes con la vida de la persona.
Jaqueline Mello de Araujo ha analizado su aplicación en muertes violentas, y los resultados refuerzan su utilidad.
Jaqueline Mello de Araujo es una investigadora y autora ligada al campo de la criminología y de las ciencias forenses. Su trabajo académico se centra principalmente en el estudio de la autopsia psicológica y en la utilización del Modelo de Autopsia Psicológica Integrado (MAPI) para analizar muertes violentas o de causa dudosa.
Es autora del libro “Autopsia Psicológica: análisis y readaptación del MAPI aplicado al estudio de un caso de etiología violenta”, publicado en 2023 por la editorial Dialética.
En esta obra analiza cómo la autopsia psicológica puede emplearse dentro de la investigación criminológica para ayudar a distinguir si una muerte corresponde a un homicidio, un suicidio o un accidente. Para ello examina elementos como el perfil psicológico de la víctima, las características de la escena del hecho y diversos factores conductuales de riesgo.
Lo que las separa
Ambas miran la conducta humana. Pero el ángulo es distinto, y eso lo cambia todo.
Perfilación criminal
- Apunta al agresor
- Analiza la conducta en el delito
- Se usa cuando el autor es desconocido
- Busca acotar sospechosos
- Enfoque prospectivo
Autopsia psicológica
- Se centra en la víctima
- Analiza la historia psicológica previa
- Se usa cuando la causa de muerte es dudosa
- Busca esclarecer el tipo de muerte
- Enfoque retrospectivo
En pocas palabras, cuando la evidencia física no aporta información, ambos buscan que el comportamiento del autor revele lo ocurrido.
¿Qué ocurre en Chile?
En Latinoamérica, y Chile no es la excepción, el estudio del comportamiento en investigaciones criminales ha ido tomando cada vez más importancia, aunque de forma lenta y gradual. En los últimos años, se nota un avance en la colaboración entre distintas disciplinas dentro de las instituciones. Aun así, el uso constante y estructurado de herramientas como el perfil criminológico o la autopsia psicológica sigue dependiendo mucho de la preparación específica de cada profesional y de cómo se enfrente cada caso.
El desafío es claro, estas metodologías deben aplicarse con rigor y profesionalismo, evitando que se queden en simples ideas llamativas sin base sólida.
Cuando se usan correctamente, proporcionan contexto, guían las hipótesis y permiten comprender mejor la complejidad de ciertos hechos, especialmente en casos de muertes violentas o sospechosas, donde los métodos tradicionales en muchas ocasiones se quedan cortos.
Reflexión final
Finalmente, el crimen surge, ante todo, de la conducta humana. Comprenderlo va más allá de analizar huellas o evidencias: implica también explorar decisiones, motivos y trayectorias de vida. La perfilación criminal y la autopsia psicológica buscan precisamente eso: acercarnos al delito entendiendo lo que las personas hacen y por qué lo hacen.
Su importancia no está en entregar verdades absolutas, sino en generar nuevas preguntas y señalar caminos que antes quizá no se habían explorado. Si se usan correctamente, fortalecen el análisis criminal; sin rigor, no pasan de ser simples conjeturas. Al final, lo que marca la diferencia no es la herramienta, sino quien la maneja.
Carlos A. Guglielmi Pérez
Cientista Forense | Máster en Inteligencia: Seguridad y Defensa | Máster en Comunicación No Verbal y Detección de la Mentira.
Posgrado en Análisis de Conducta Criminal | Diplomados en: Perfilación Criminal, Criminología Corporativa, Medicina Legal y Forense, Antropología Forense, Psicopatología Forense, entre otros.
guglielmi.fsi@gmail.com
Bibliografía
- Jiménez Serrano, Jorge (2012). Guía práctica sobre el perfil criminológico. Editorial Lex Nova.
- Soria Verde, Miguel Ángel (2016). Guía de perfilación criminal y análisis de comportamiento. Editorial Pearson.
- Velasco de la Fuente, Paz (2020). Criminal-mente: La criminología como ciencia. Editorial Booket – Paidós.
- Velasco de la Fuente, Paz (2021). Homo Criminalis: El crimen al alcance de un clic. Los nuevos peligros en la sociedad actual. Editorial Ariel.
- Garrido Genovés, Vicente (2020). Nuevos tipos de perfiles criminales. Editorial Ariel.
- Garrido Genovés, Vicente (2018). Asesinos en serie y otros depredadores sociales. Editorial Ariel.
- Ricardo, Damián Guillermo (2019). Autopsia psicológica: Psicotanatología forense. Editorial Tercero en Discordia.
- Bartol, Curt R. (2013). Comportamiento delictivo: Una visión psicológica (11ª ed.). Editorial Pearson.
- Mello de Araujo, Jaqueline (2023). Autopsia psicológica: análisis y adaptación del MAPI (Modelo de Autopsia Psicológica Integrado) en el estudio de un caso de etiología violenta. Editorial Dialética.

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